En una sala de St. Gallen se enseña un plano dibujado hacia el año 825, pero solo durante unos segundos: el pergamino es tan frágil que la luz se limita al mínimo. Es una de las piezas que guarda el recinto de la abadía, cuya biblioteca se presenta como la más antigua de Suiza y que es Patrimonio de la Humanidad desde 1983.
St. Gallen, la capital del este de Suiza, está a algo más de una hora en tren de Zúrich. Lo imprescindible es la Stiftsbibliothek, con su sala barroca de 1758-1762, la catedral y el casco antiguo con sus 111 miradores de madera. La entrada al recinto cuesta 18 CHF y es gratis con el Swiss Travel Pass.
Ficha rápida
- Patrimonio de la Humanidad: el recinto de la abadía (Stiftsbezirk), desde 1983
- Entrada: 18 CHF adultos, 12 CHF estudiantes, gratis para menores de 16 con sus padres; gratis con el Swiss Travel Pass y el Swiss Museum Pass
- Horario: normalmente todos los días, de 10:00 a 18:00 de julio a septiembre y hasta las 17:00 de octubre a junio; cerrado del 9 al 23 de noviembre de 2026
- Catedral: entrada libre fuera de los oficios
Precios y horarios verificados en septiembre de 2026 en la web oficial del Stiftsbezirk.
La Stiftsbibliothek y el recinto de la abadía
La historia arranca en 612, cuando el monje irlandés Gallus levantó una ermita junto al río Steinach. En 719, Otmar construyó sobre su tumba la primera iglesia del monasterio, que llegó a ser uno de los grandes centros culturales de la Europa medieval. La biblioteca guarda hoy unos 170.000 libros y otros documentos, con un núcleo de manuscritos de los siglos VIII al XI.
Antes de entrar en la sala, fíjate en la inscripción griega sobre la puerta: ΨΥΧΗΣ ΙΑΤΡΕΙΟΝ, «sanatorio del alma». La entrada da acceso a tres espacios:
- La sala barroca: construida entre 1758 y 1762 según el proyecto de Peter Thumb, con los techos pintados por Josef Wannenmacher. En ella se expone la momia egipcia de Schepenese, de hacia el 610 a. C., que llegó a la biblioteca en 1820.
- La sala de exposiciones: aquí está el plano monástico de St. Gallen, dibujado hacia 825 en la isla de Reichenau. El original solo se muestra unos segundos, después de una introducción audiovisual.
- La bodega abovedada (Gewölbekeller): restos arqueológicos de la catedral de hacia 830, de lo poco que queda del complejo medieval.

Tres cosas prácticas antes de entrar:
- Fotos: se permiten para uso privado, sin flash, trípode ni palo de selfi, según el reglamento del museo.
- Audioguía: cuesta 5 CHF y está en alemán, inglés, francés e italiano, pero no en español.
- Swiss Travel Pass: hay que canjearlo por una entrada gratuita en la taquilla antes de pasar.
La biblioteca sigue funcionando como tal: los libros publicados después de 1900 se prestan, y los manuscritos y los incunables solo se consultan con autorización previa y con fines de investigación.
La catedral
La iglesia de la abadía, hoy catedral, se levantó entre 1755 y 1766 con proyecto de Peter Thumb y Johann Michael Beer von Bildstein, y sus fachadas se terminaron hacia 1767, según la historia arquitectónica del Stiftsbezirk. La entrada es libre; conviene evitar las horas de misa.
El casco antiguo: 111 miradores y una alfombra roja
Las familias de comerciantes que se enriquecieron con el textil presumían con miradores de madera tallada en sus fachadas, los Erker. La oficina de turismo cuenta 111 en el casco antiguo; entre los más recargados están el de la Haus zum Pelikan y el de la Haus zur Kugel, con un globo terráqueo entre un peregrino y un emperador.
El contraste moderno está a pocas calles: la Stadtlounge del barrio de Bleicheli, obra de la artista Pipilotti Rist y el arquitecto Carlos Martínez, cubre calle, bancos y fuentes con un pavimento de caucho rojo. Por eso se la conoce como la «alfombra roja».
Para ver la ciudad desde arriba, el funicular Mühleggbahn sube en unos 90 segundos hasta los Drei Weieren, tres estanques con casetas de baño de madera, y funciona de 5:40 a 0:50. En verano se puede nadar; el baño de hombres (Mannenweier) y el recinto son gratis.
Dos museos que explican la ciudad
- Textilmuseum: la industria del bordado que hizo rica a la ciudad. 12 CHF; de martes a domingo, de 10:00 a 17:00 (cierra los lunes desde junio de 2026). Hasta febrero de 2027 acoge la exposición «Mise en Scène», sobre fotografía de moda.
- Museo de botellas de la cervecera Schützengarten: más de 3.000 botellas de 260 cervecerías, reunidas por Christian Bischof. Gratis; de lunes a viernes, de 8:00 a 12:15 y de 13:30 a 18:00, y los sábados de 8:00 a 16:30.
Qué día ir: sábado sí, domingo no
Cristian, que conoce bien la ciudad, lo tiene claro: el sábado por la mañana es el mejor momento, con ambiente de mercado en el centro y puestos de carnicería asando bratwurst en la Marktplatz. El domingo es el peor: cierran las tiendas, el Migros y el museo de botellas, y el centro se vacía. Si solo te encaja el domingo, céntrate en la abadía, que normalmente abre todos los días, o sal de excursión.
Comer: la bratwurst, sin mostaza
La especialidad es la St. Galler Bratwurst, una salchicha de ternera y cerdo con indicación geográfica protegida. La norma local es comerla con un panecillo Bürli y sin mostaza, para no tapar el sabor. Para comer barato, los restaurantes Migros de la ciudad ofrecen de lunes a viernes el menú Mittags-Hit por 10,50 CHF.
Para cenar con historia, el Zum goldenen Schäfli ocupa una casa gremial de 1484 con el suelo tan inclinado que un comensal queda unos 20 cm más alto que el de enfrente.
- OLMA 2026: la gran feria agrícola, del 8 al 18 de octubre; la entrada de día cuesta 19 CHF. Esos días la ciudad se llena y los hoteles suben de precio.
- Mercado de Navidad: del 26 de noviembre al 24 de diciembre de 2026, con las casetas en la Gallusplatz.
- OpenAir St. Gallen: festival de música del 1 al 4 de julio de 2027.
Excursiones desde St. Gallen
Rorschach y el lago de Constanza: un trayecto corto en tren directo te deja en la orilla del lago. Si te alojas en St. Gallen, el Mobility-Ticket St.Gallen-Bodensee que te da el alojamiento incluye el transporte público hasta Rorschach, desde el día de llegada hasta el de salida.
Ebenalp y el Gasthaus Aescher: desde Appenzell se llega en tren a Wasserauen, donde el teleférico sube a Ebenalp. Desde arriba, un sendero de unos 15-20 minutos cruza las cuevas del Wildkirchli hasta el Aescher, el restaurante pegado a la roca, abierto de mayo al 1 de noviembre de 2026. La ruta completa hasta Wasserauen baja unos 716 m en alrededor de hora y media, con el Seealpsee como desvío de unos 15 minutos: es un sendero de montaña con tramos empinados que requiere atención y calzado con buen agarre. En 2026, el teleférico del Säntis y su estación superior están cerrados por obras hasta finales de otoño.
Cómo llegar y moverse
Desde Zúrich hay trenes directos varias veces por hora, en algo más de una hora; consulta el horario en sbb.ch. En la ciudad, el Mobility-Ticket cubre autobuses y trenes, y el Mühleggbahn te sube a los Drei Weieren. Si vienes también de las Cataratas del Rin, St. Gallen encaja como siguiente parada hacia el este.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta la entrada a la biblioteca de St. Gallen?
18 CHF para adultos y 12 CHF para estudiantes (2026); los menores de 16 acompañados entran gratis. La entrada incluye la sala barroca, la sala de exposiciones y la bodega abovedada, y es gratuita con el Swiss Travel Pass y el Swiss Museum Pass.
¿Se pueden hacer fotos en la biblioteca de St. Gallen?
Sí, para uso privado y sin flash, trípode ni palo de selfi, según el reglamento del museo del Stiftsbezirk.
¿Qué es el plano de St. Gallen?
Un plano de un monasterio ideal dibujado hacia el año 825 en la isla de Reichenau. Se expone en la sala de exposiciones del Stiftsbezirk, pero el original solo se muestra unos segundos para protegerlo de la luz.
¿Cómo se come la bratwurst de St. Gallen?
Con un panecillo Bürli y, según la tradición local, sin mostaza. Es una salchicha de ternera y cerdo con indicación geográfica protegida.