En 1864, un hotelero de St. Moritz llamado Johannes Badrutt le apostó a sus clientes ingleses de verano que si volvían en invierno y no les gustaba, les pagaría el viaje entero. Volvieron, les encantó, y ese invierno nació el turismo de invierno en los Alpes tal y como lo conocemos hoy. La apuesta ocurrió en los Grisones, el cantón más grande de Suiza y, paradójicamente, uno de los menos visitados fuera de sus estaciones de esquí más famosas.
En resumen: los Grisones ocupan la esquina suroriental de Suiza, con capital en Chur, la ciudad más antigua del país. Es el único cantón con tres lenguas oficiales, cuna del Bernina Express y buena parte del Glacier Express, y hogar de St. Moritz, el pueblo donde arrancó el turismo de invierno en los Alpes.
Ficha rápida
- Superficie: el cantón más grande de Suiza, por delante de Bern y Valais
- Capital: Chur, la ciudad más antigua del país
- Idiomas oficiales: alemán, italiano y romanche (el único cantón con tres)
- Se unió a la Confederación: en 1803
- Destinos principales: St. Moritz, Chur, Davos, Arosa, Flims, el Parque Nacional Suizo
La «Liga Gris» que le da nombre
El nombre Graubünden (Grisones) viene de 1395, cuando un grupo de campesinos vestidos con ropa gris de lana sin teñir se organizó en la «Liga Gris» para defender su autonomía frente a la nobleza local. Aislado por cordilleras altísimas, este territorio mantuvo durante siglos una independencia muy celosa de cualquier autoridad externa, y no se incorporó a la Confederación Suiza hasta 1803, siglos después que los cantones fundadores.
Esa historia de aislamiento explica también su rasgo más singular: es el único cantón suizo con tres lenguas oficiales. En un mismo café puedes escuchar una conversación en alemán, otra en italiano y una tercera en romanche (una lengua derivada del latín, hablada solo aquí), y todo el mundo se entiende sin problema. Los letreros de tren y las megafonías van en alemán y romanche.
Donde nació el turismo de invierno
Hasta 1864, nadie visitaba los Alpes en invierno: la temporada turística era exclusivamente de verano. Ese año, Johannes Badrutt, propietario del Kulm Hotel de St. Moritz, retó a sus huéspedes ingleses habituales a volver en diciembre; si no disfrutaban tanto como en verano, él correría con todos los gastos del viaje. Los ingleses aceptaron, se quedaron hasta Semana Santa fascinados con el sol y la nieve, y al volver a casa corrieron la voz. St. Moritz se convirtió así en el primer destino de invierno de los Alpes, y acabaría acogiendo los Juegos Olímpicos de Invierno en 1928 y 1948.
El ferrocarril retorrético, Patrimonio de la Humanidad
Las líneas del Albula y del Bernina, que juntas suman 196 puentes y viaductos y 55 túneles a lo largo de sus 128 km combinados, son Patrimonio de la Humanidad desde 2008 por su valor técnico y paisajístico. La estructura más fotografiada de todas es el viaducto de Landwasser, una curva de piedra caliza de seis arcos y 65 metros de altura construida en 1902, que el tren atraviesa para entrar directamente en un túnel al otro lado. Por esta misma línea circuló en 2022 el tren de pasajeros más largo del mundo, un convoy de casi 1,9 km que entró en el libro Guinness de los récords.

Estas mismas vías son las que recorren el Bernina Express (que cruza el paso más alto de Europa sin túnel, a 2.253 m) y buena parte del Glacier Express en su tramo final hacia Chur o St. Moritz.
Una gastronomía que no es la del resto de Suiza
La cocina de los Grisones tiene poco que ver con la fondue o el rösti del resto del país, y se nota su cercanía con Italia y Austria:
- Bündnerfleisch: ternera curada al aire, cortada en lonchas finísimas; se exporta a toda Suiza pero se elabora aquí.
- Capuns: hojas de acelga rellenas de una masa con panceta, cebolla y ternera curada.
- Pizokel: una especie de spätzle de queso, con variante de castaña en otoño acompañada de estofado de setas silvestres.
- Nusstorte: la tarta de nueces con la que casi cualquier comida en la región termina.
El Parque Nacional Suizo
Fundado en 1914 cerca de Zernez, es el parque nacional más antiguo de los Alpes y el único de Suiza: 170 km² donde no se puede cazar, recolectar plantas ni salir de los senderos marcados desde hace más de un siglo. La ausencia total de intervención humana ha convertido la zona en un «laboratorio al aire libre» donde es relativamente fácil ver rebecos, cabras montesas, marmotas y, con suerte, algún quebrantahuesos.

Cómo recorrer los Grisones
La forma más habitual de entrar en el cantón es en tren hasta Chur, que funciona como nudo de comunicaciones hacia el resto de la región. Desde ahí, el Glacier Express conecta con Zermatt cruzando media Suiza, mientras que el Bernina Express baja hacia Italia a través de St. Moritz. Si tu ruta permite un desvío, Davos y Arosa completan la oferta de montaña de la región, y el Parque Nacional Suizo es una excursión de un día fácil de encajar si te alojas en la zona de St. Moritz o Zernez.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama Grisones (Graubünden) este cantón?
El nombre viene de la «Liga Gris», una alianza de campesinos vestidos de gris que se organizó en 1395 para defender su autonomía. El cantón no se unió a la Confederación Suiza hasta 1803.
¿Cuáles son los idiomas oficiales de los Grisones?
Alemán, italiano y romanche. Es el único cantón suizo con tres lenguas oficiales.
¿Dónde nació el turismo de invierno en los Alpes?
En St. Moritz, cuando el hotelero Johannes Badrutt apostó en 1864 con sus huéspedes ingleses de verano a que disfrutarían igual en diciembre. La apuesta salió bien y St. Moritz se convirtió en el primer destino de invierno de los Alpes.
¿Qué es el Parque Nacional Suizo?
El único parque nacional de Suiza y el más antiguo de los Alpes, fundado en 1914 cerca de Zernez, en los Grisones. Cubre 170 km² de naturaleza estrictamente protegida.
En resumen
Los Grisones son, en cierto modo, la Suiza que menos se parece a la Suiza de postal: tres idiomas, cocina propia, un tren Patrimonio de la Humanidad y el lugar exacto donde nació la idea de esquiar por placer. Si tu ruta ya incluye el Bernina Express o el Glacier Express, ya estás pasando por aquí; solo falta bajarte del tren un rato más.